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Embarazo

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La grasa materna perjudica el desarrollo del embrión

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La exposición de los óvulos a altos niveles de ácidos grasos saturados -comúnmente presentes en los ovarios de las mujeres obesas y las personas con diabetes de tipo II- pone en peligro el desarrollo del embrión, según un nuevo estudio publicado en ‘PLoS ONE’.

La investigación -realizada por investigadores de Amberes, Hull, y Madrid- demostró que los embriones resultantes de los óvulos expuestos a altos niveles de ácidos grasos tenían menos células, alteraciones en la expresión génica y una actividad metabólica alterada: todos indicadores de la reducción de la viabilidad.

Aunque el trabajo se llevó a cabo con óvulos de vacas, los hallazgos podrían ayudar a explicar por qué las mujeres que sufren trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes tienen dificultades para concebir. Estas mujeres tienden a metabolizar mucha grasa almacenada, lo que resulta en altos niveles de ácidos grasos presentes en el ovario, lo que, según investigación, ha demostrado ser tóxico para los óvulo en crecimiento antes de la ovulación.

El investigador principal, el profesor Jo Leroy, de la Universidad de Amberes, afirma que, “es posible inducir en las vacas alteraciones metabólicas muy similares que conduzcan a la reducción de la fertilidad y comprometan la calidad del óvulo; esta es una de las razones por las que los óvulos de la especie bovina son un modelo interesante para la investigación sobre reproducción humana”.

El doctor Roger Sturmey, de la Universidad de Hull y coautor de la investigación, comenta que “estos resultados añaden más peso a las recomendaciones sobre salud pública que hacen hincapié en la importancia de que las mujeres mantengan un peso saludable antes de iniciar un embarazo.” El profesor Leroy añade que “ya se sabía que los altos niveles de ácidos grasos pueden afectar al desarrollo de los óvulos en el ovario, pero esta es la primera vez que hemos podido realizar un seguimiento para mostrar el impacto negativo en la supervivencia del embrión”.

Veerle Van Hort, estudiante de doctorado en la Universidad de Amberes, realizó pruebas a los embriones ocho días después de la fecundación, cuando se habían convertido en lo que se conoce como blastocistos. Uno de los indicadores clave de la viabilidad de los embriones es la actividad metabólica, calculada a través del análisis de lo que consume el embrión de su
entorno y lo que libera de vuelta.

“La mayoría de los embriones viables, los que tienen más probabilidades de resultar en un embarazo exitoso, poseen un metabolismo menos activo, especialmente en relación a los aminoácidos”, explica el doctor Sturmey, y añade que “cuando los óvulos son expuestos a altos niveles de ácidos grasos, los embriones resultantes muestran una aceleración en el metabolismo de aminoácidos y un consumo alterado de oxígeno, glucosa y lactato — todo lo cual indica una deficiente regulación del metabolismo y reducción de la viabilidad”.

“Estos embriones también muestran una mayor expresión de genes específicos relacionados con el estrés celular”, concluye el profesor Leroy, “y a pesar de que los niveles altos de ácidos grasos no impidieron que los óvulos se desarrollaran hasta llegar a la etapa de las dos células, se observó una reducción notable a la hora de convertirse en blastocistos”.

Los investigadores solicitarán más fondos para probar sus resultados en un entorno clínico y para investigar si la exposición de los óvulos a altos niveles de ácidos grasos también puede afectar de manera postnatal.

larazon.es

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Tratamiento de fertilidad no es tan efectivo en mujeres obesas

Por Amy Norton

Las mujeres obesas bajo tratamiento de fertilización in vitro (FIV) serían un 50 por ciento menos propensas que las de peso normal a tener un bebé, sugiere un estudio realizado en Estados Unidos.

Expertos del Brigham and Women’s Hospital evaluaron a 1.700 mujeres.

Las obesas tendían a tener niveles de estrógeno más bajos y a producir menos óvulos para fertilizar normalmente, dos motivos por los que serían menos propensas a tener un bebé por FIV.

Se sabe que la obesidad altera la capacidad de concebir naturalmente. Aun así, “existe gran incertidumbre y debate sobre cómo afecta los resultados de la FIV”, dijo la doctora Divya K. Shah, autora principal del estudio.

Los nuevos hallazgos, agregó la experta, sugieren que “los óvulos de las mujeres obesas no se podrían fertilizar tan bien como los de las mujeres con peso normal”. Cualquiera sea el motivo, “el mensaje” es que las mujeres traten de lograr un peso saludable antes de iniciar la FIV.

Para el estudio, publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, el equipo de Shah revisó los registros de 1.721 mujeres tratadas con una ronda de FIV en su centro de atención entre el 2007 y el 2010. Todas utilizaron sus propios óvulos.

El equipo halló que las mujeres obesas eran entre un tercio y un 50 por ciento menos propensas que las mujeres con peso normal a quedar embarazadas, aun tras considerar factores como la edad y la causa de la infertilidad (si era conocida).

De las 1.023 mujeres con peso normal y de unos 36 años de edad, 440 quedaron embarazadas con un solo intento de FIV y 348 (el 34 por ciento) tuvieron un bebé.

La posibilidad de quedar embarazadas y de tener un bebé fue un 50 por ciento más baja en el grupo con obesidad extrema (índice de masa corporal o IMC de 40 o superior).

Las mujeres con obesidad moderada tenían menos posibilidad de tener un bebé que aquellas con peso normal, aunque con una diferencia que no fue estadísticamente significativa.

El estudio, opinó Shah, no demuestra si adelgazar aumentaría la posibilidad de que una mujer obesa quede embarazada y tenga un bebé por FIV.

“Existen pruebas de estudios previos de que adelgazar eleva esa posibilidad sin tratamiento y reduce el riesgo de tener un aborto u otras complicaciones del embarazo”, expresó.

Lograr un peso saludable sería un buen consejo tanto para las mujeres obesas como con bajo peso.

El equipo observó que las participantes con bajo IMC son menos propensas a quedar embarazadas o a tener un bebé que las mujeres con peso normal, aunque, de nuevo, la diferencia no fue estadísticamente significativa.

FUENTE: Obstetrics & Gynecology, julio del 2011

publico.es

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Embarazo, lactancia e infancia: ¿dieta sin pescado?

La contaminación de algunos pescados con mercurio obliga a buscar alimentos alternativos que suplan los nutrientes beneficiosos de estos (omega-3, proteínas de calidad y vitaminas A y D)

“Una mujer embarazada (60 kg) que ingiera una ración (100 g) de pez espada a la semana superaría la ingesta máxima tolerable de metil-mercurio”, un potente neurotóxico. “Un niño de entre 7-12 años (35 kg) puede consumir solo media ración (50 g) de pez espada a la semana y ningún otro de los pescados grandes (atún, bonito) en esa misma semana”. Estas son algunas de las estimaciones que llevaron al Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) a emitir un “Informe en relación a los niveles de mercurio establecidos para los productos de la pesca”. Las mujeres embarazadas y los niños pequeños (hasta 12 años) son los grupos de población más vulnerables y sobre los que la máxima autoridad sanitaria española emite limitaciones en las recomendaciones de consumo de pescados azules para evitar el riesgo de superar la ingesta máxima de contaminantes como el mercurio en su forma más tóxica, el metil-mercurio. Al ser el pescado azul un alimento esencial de una dieta saludable, por la variedad de nutrientes beneficiosos que contiene (proteínas de alto valor biológico, buena proporción de ácidos grasos omega-3 y escasa de ácidos grasos saturados, vitaminas A y D), cabe pensar en alimentos alternativos que sustituyan al pescado azul, en particular, durante los periodos en los que no se aconseja el consumo de ciertas especies.

Por MAITE ZUDAIRE

¿Dieta sin pescado?

En el informe, la AESAN se centra en no recomendar en ciertas etapas de la vida, como el embarazo, la lactancia y la niñez (hasta los 3 años), el consumo de algunas especies de pescado azul, como pez espada, tiburón, atún rojo (Thunnus thynnus) y lucio, variedades que por su gran tamaño acumulan en los tejidos metales pesados como el mercurio, incluida su forma más tóxica, el metil-mercurio. Este se disuelve de forma fácil en la grasa, llega hasta el embrión durante el embarazo y puede provocar alteraciones en su desarrollo neuronal, así como en niños de corta edad. Por ello, para los pequeños hasta 12 años, la autoridad sanitaria limita el consumo a 50 gramos a la semana, o 100 gramos cada dos semanas, y aconseja no consumir ninguno de los pescados de esta categoría en ese periodo.

 

No obstante, el Comité Mixto FAO/OMS de expertos sobre los riesgos y beneficios del consumo de pescado subrayó en enero de 2010 la importancia de reconocer tres beneficios del consumo de pescado, como fuente de energía, proteínas y una amplia gama de nutrientes esenciales (ácidos grasos omega-3, vitamina A, D) para muchas personas. Destacan también los beneficios del consumo de pescado en la reducción de mortalidad por enfermedad coronaria para la población adulta en general y el beneficio del desarrollo neurológico de los bebés cuyas madres embarazadas y lactantes han consumido pescado en estos periodos.

 

  • Ácidos grasos omega-3. Según el informe, no hay necesidad de evitar el consumo de todo tipo de pescado azul. Las especies de pequeño tamaño, como anchoas, sardinas, chicharros y verdeles de ración, son la alternativa a los pescados azules de mayor tamaño. A esta propuesta de variar el tipo de pescado en el menú semanal, se sumará la de tomar un puñado de nueces a diario (4-6 unidades o 25 gramos de peso neto). Estos son los únicos frutos secos que contienen ácidos grasos de la serie omega-3, en concreto, ácido alfa-linolénico. El organismo es capaz de convertir este en EPA y, en menor medida, en DHA, ambos ácidos grasos omega-3 naturales en la grasa de los pescados azules. Los ácidos grasos omega-3 tienen un papel demostrado en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y un efecto antiinflamatorio. El DHA contribuye al desarrollo normal del cerebro y de los ojos de los fetos, lactantes y niños pequeños, así como al desarrollo visual del niño.

 

  • Proteínas de alto valor biológico. Una ración de pechuga de pollo de 125 gramos (peso limpio) proporciona, al igual que el pescado, proteínas de alta calidad y apenas grasa saturada. El huevo es el alimento de origen animal con el mejor perfil proteico, por lo que también sirve como alternativa en las distintas comidas del menú semanal. Si se opta por una alimentación vegetariana, la combinación de leguminosas y cereales garantiza la calidad proteica, así como el consumo regular de soja y derivados, una legumbre que contiene en una proporción idónea todos los aminoácidos esenciales para que el organismo forme proteína humana.

 

  • Vitaminas A y D. De nuevo, los pescados azules pequeños, como el boquerón, la caballa o las sardinas, proporcionan dosis seguras de estas vitaminas liposolubles, en las cantidades habituales en las que se comen. Las verduras de hoja (acelga, berro, espinaca), y aún más la zanahoria, la calabaza, el boniato o frutas como el mango y los orejones de albaricoque, son fuente de vitamina A y de beta-caroteno, una sustancia que el organismo transforma en vitamina A conforme lo precisa. El menú durante el embarazo, el amamantamiento y los primeros años de vida del niño deberá incluir estos alimentos como fuente natural de estas vitaminas, sobre todo, si se limita el consumo de pescados. Además, durante el buen tiempo, es apropiado tomar el sol con precaución unos minutos para que el organismo tenga oportunidad de fabricar vitamina D. En bebés, son suficientes las exposiciones cortas de 15 minutos a la luz del sol varias veces por semana y, en personas adultas, 30 minutos al día en cara y brazos.

consumer.es

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Cuánto y qué comer durante un embarazo para evitar sobrepeso u obesidad

En las últimas décadas se ha experimentado en nuestro país un significativo incremento del sobrepeso y obesidad en mujeres en gestación. Dieta equilibrada, preparación prenatal del peso y aumento de algunos nutrientes es la clave.

Durante  el embarazo se combina una serie de factores que contribuyen a un rápido y exagerado aumento de peso, principalmente porque para la mujer ésta es una etapa en la que se permite disfrutar de los alimentos y comidas favoritas casi sin restricción. Adicional a esto, la familia, pareja y amistades regalonean a la futura madre e incitan a que aumente la cantidad de lo que come, ya que persiste el mito que “debe hacerlo por dos”.

Daniela Sarmiento, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, comenta que esto en estricto rigor no es tan errado, ya que está comprobado por estudios que durante la gestación se produce un aumento importante en el requerimiento de nutrientes que son esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del feto.

¿Cómo saber qué y cuánto debe comer una mujer embarazada? La clave está en la combinación de una alimentación atractiva, con una óptima calidad nutricional, dada por el consumo de preparaciones y/o alimentos que entreguen nutrientes fundamentales como calcio, hierro, zinc y ácido fólico. “Es muy importante, además,  que la mujer se prepare en el período preconcepcional, es decir,  si tiene sobrepeso, debe disminuir o tratar de llevarlo a la normalidad, y a la inversa, si le falta peso, debe tratar de recuperar el déficit”, sostiene la nutricionista.

Aumento de peso ideal

Uno de los aspectos más importantes para esta etapa de una mujer son las recomendaciones para un óptimo incremento del peso mensual. Estas se basan en el peso con que se inicia el embarazo o preconcepcional y el aumento de peso a través de las semanas transcurridas durante la gestación, por lo tanto, es individual a cada madre. “Este incremento contempla 4 kilos de grasa para el período de lactancia que las mujeres obesas no necesitan acumular, mientras que las delgadas sí lo necesitan”, dice.

Mientras que las mujeres bien nutridas, que tienen una dieta variada y equilibrada, con un bajo nivel de actividad física, pueden aumentar de peso en forma normal sin modificar la dieta que habitualmente consumían previo a la gestación, 10 a 13 kilos hasta el final del embarazo, mientras que las obesas solo 7 kilos y las enflaquecidas hasta 18 kilos.

Dieta balanceada

Por su nivel de importancia y debido a que apoya el crecimiento fetal desde el primer trimestre, se considera que con 10 gramos de proteínas extras/día una mujer en gestación satisface las necesidades provocadas por el embarazo. Las vitaminas y minerales en general se encuentran en cantidades adecuadas en una dieta balanceada.

Pero lo que sí están aumentadas son las necesidades de hierro durante la gestación, por el aumento del volumen sanguíneo, la transferencia de hierro al feto y el depósito en nuevos tejidos y placenta. Se requieren alrededor de 1.000 mg durante los 9 meses; aunque este requerimiento es mayor en el 2° y 3° trimestre, período en el cual no pueden ser aportados por la alimentación la que se hace insuficiente.

Se recomienda también la ingesta de calcio sea de 1 a 2 g/día. “En este sentido, la principal fuente dietética es la leche de vaca y sus derivados; un litro de leche aporta 1.2 g, lo que satisface las necesidades del embarazo y la lactancia”, subraya la nutricionista. Según comenta la académica de la UNAB, algunos estudios asocian una baja ingesta de calcio a hipertensión inducida por el embarazo, complicación frecuente, de alto riesgo materno y perinatal, y de parto prematuro.

universia.cl

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Altas temperaturas pueden causar daños a las mujeres embarazadas

Tienen más posibilidad de sufrir deshidratación e hinchazón de piernas, por lo que la Secretaría de Salud les recomienda que estén siempre bien hidratadas, no se expongan a las altas temperaturas por tiempos prolongados y usen ropa y calzado cómodo.

Las altas temperaturas ambientales pueden tener consecuencias negativas en las mujeres embarazadas, como deshidratación o alteraciones en la sangre, debido a los cambios hormonales y al mayor esfuerzo para realizar sus actividades cotidianas.

Rodrigo Ayala Yáñez, subdirector de Intercambio y Extensión Académica del Instituto Nacional de Perinatología, explicó que las altas temperaturas generan una dilatación de arterias y venas, estancando el líquido en las extremidades inferiores.

A través de un comunicado, señala que esa situación produce cambios en la vascularidad, debido también a que el crecimiento del útero gestante comprime los vasos que van hacia las piernas, dificultando que el líquido regrese hacia la parte central del cuerpo y al corazón, ocasionando hinchazón de piernas, formación de estrías o inflamación evidente de venas.

Explica que la falta de líquidos puede ocasionar que la sangre se haga un poco espesa y eso repercuta en la placenta, “porque la sangre debe tener suficiente volumen para pasar sangre y líquidos al feto”.

Refiere la información que en esta etapa, la mujer es más proclive a cuadros de hipotensión o disminución de la presión arterial, acompañada de hinchazón de piernas, debilidad, mareos y desmayo, sobre todo cuando tiene cambios bruscos de temperatura.

Por ello, subrayó el especialista, es importante que mantengan un balance de líquidos y estén siempre hidratadas con agua natural o bebidas adicionadas con electrolitos.

Y es que si esas alteraciones se mantienen por mucho tiempo, puede haber problemas serios en el funcionamiento renal, porque al no generar suficiente sangre, tampoco hay buena filtración de este líquido al riñón.

También disminuye la micción aumentando la posibilidad de infecciones urinarias, debido a que el simple flujo de orina arrastra los agentes infecciosos.

Precisó el subdirector de Intercambio y Extensión Académica del Instituto Nacional de Perinatología, que tienen más riesgo de sufrir alteraciones por las altas temperaturas ambientales quienes están en el tercer trimestre de embarazo porque el volumen del útero les implica mayor esfuerzo y la sudoración profusa conlleva a deshidratación.

La mujer en el primer trimestre de embarazo está expuesta a golpe de calor con deshidratación, desmayo y disminución de la cantidad de sangre que llega a los tejidos, incluido el embrión, lo cual puede alterar el curso del embarazo o pérdida del producto.

radioformula.com.mx

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Evitan embarazos alteraciones hormonales por obesidad afirma experto

Elizabeth Rodríguez Mora

MÉXICO (Notimex).- Debido a las alteraciones hormonales que provoca la obesidad en las mujeres muchas sufren infertilidad, pues 75 por ciento de las adultas jóvenes registran algún grado de sobrepeso u obesidad, incluso severa, señaló el especialista Jesús Montoya Ramírez.

En entrevista con Notimex, el también titular de la Clínica del Manejo Multidisciplinario de la Obesidad del Centro Médico Nacional ’20 de Noviembre’ del ISSSTE, dijo que las adolescentes presentan graves trastornos en su órgano reproductivo como la patología de ovario poliquístico.

Indicó que otra alteración en las jóvenes es sobreproducción de hormona masculina, a consecuencia, entre otras cosas, de la grasa que almacenan en su organismo; sin embargo, aclaró que más de 80 por ciento de las mujeres que adelgaza logra embarazarse.

‘En México, 75 por ciento de las mujeres en etapa reproductiva tienen sobrepeso u obesidad, factores que, en los últimos años se han comprobado estar asociados a la infertilidad, y si logran quedar embarazadas el sufrir obesidad es un grave riesgo para desarrollar enfermedades mortales para ellas y el bebé como preclampsia o diabetes gestacional’, advirtió.

En el marco del Día de la Madre, que se festeja el 10 de mayo en el país, el también cirujano bariatra informó que el sobrepeso y la obesidad influyen en la fertilidad de una mujer dependiendo la edad en la que se presente.

Explicó que las niñas adolescentes con obesidad tienen alteraciones hormonales que impiden el desarrollo normal de los ovarios, en relación a una patología que se llama ovario poliquístico.

Lo que sucede es que se forma una capa externa en el ovario muy dura que los óvulos no pueden romper, se acumulan dentro del ovario y se forman quistes, al no expulsarse los óvulos del ovario, la mujer no tiene células que puedan ser fecundadas, detalló Montoya Ramírez.

El experto del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) dio a conocer que otras alteraciones en las adolescentes son menstruaciones irregulares, como es que no se presente por meses o por el contrario antes de los 28 días y en ambos casos con prolongado sangrado y abundante.

Lo anterior, con el ovario poliquístico y el elevado depósito de grasa, condiciona que la mujer produzca más una zona hormonal que se llama cortisal, la cual es la base de la hormona masculina progesterona.

Montoya Ramírez expuso que en el caso de las pacientes adultas, ellas se acostumbran a tener alteraciones que consideran normales, por lo cual no se atienden, por lo que cuando deciden ir al ginecólogo presentan problemas más graves que les impiden embarazarse e incluso asisten a tratamiento para la fertilidad.

‘La obesidad siempre representa un problema grave y embarazarse con sobrepeso u obesidad es muy peligroso por los riesgos para la madre y el hijo, además del riesgo para cualquier intervención quirúrgica como trombolismo pulmonar, retienen líquido y sufren depresión’, dijo.

El galeno afirmó que bajar de peso además de facilitar el embarazo en las mujeres, evita desarrollar otras enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión y cánceres, así como problemas ortopédicos como graves daños en la cadera y rodillas, entre otras.

Refirió que en la clínica multidisciplinaria a su cargo en el Centro Médico de alta especialidad del ISSSTE se ofrecen diversas opciones quirúrgicas para solucionar el problema de la obesidad severa.

En el caso de adolescentes, precisó, están autorizados métodos temporales como el balón intragástrico y la banda gástrica; y también para adultas jóvenes que deseen embarazarse, pero si sufren una obesidad severa, con un Indice de Masa Corporal por arriba de 45 puntos, es más recomendable un by pass gástrico, que es un método más agresivo y permanente.

Abundó que en la Clínica de Fertilidad se envían al año por lo menos a 12 pacientes que requieren de tratamientos para adelgazar y que desean un embarazo; 80 por ciento de ellas lo logran después de controlar su peso.

En el servicio multidisciplinario para el tratamiento de la obesidad del ISSSTE se opera a cuatro pacientes, hombres y mujeres por semana, y se dan 30 consultas externas, además de que existe una importante interrelación con la Clínica de Fertilidad desde hace cuatro años.

yucatan.com.mx

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Los pediatras instan a una mejor protección contra sustancias químicas

Según los expertos, los niños y las embarazadas no están protegidos adecuadamente contra compuestos peligrosos

Por Maureen Salamon
Reportero de Healthday

LUNES, 25 de abril (HealthDay News/HolaDoctor) — Una declaración de posición de la Academia Estadounidense de Pediatría sostiene que la política de gestión de sustancias químicas de los EE. UU. necesita una revisión total porque no protege adecuadamente a los niños y a las mujeres embarazadas, que son más susceptibles a las sustancias peligrosas.

Los pediatras aseguran que, desde la sanción de la Ley de Control de Sustancias Tóxicas (Toxic Substance Control Act, TSCA) en 1976, se han desarrollado decenas de miles de sustancias químicas nuevas para uso extendido con poca o ninguna supervisión ni pruebas, y la ley misma nunca se ha actualizado realmente.

En realidad, la política actual… virtualmente es inútil”, según el Dr. Jerome Paulson, autor de la declaración y director médico del Instituto de Defensa de la Salud Infantil del Centro Médico Pediátrico Nacional en Washington, D. C.

La reciente queja sobre sustancias como el bisfenol A, una sustancia química utilizada durante décadas en botellas de plástico para beber que podrían desencadenar problemas neurológicos en los niños, demuestra la incapacidad de la política para tener en cuenta poblaciones vulnerables, anotó Paulson.

“Durante los últimos años, hemos tenido algo así como ‘la sustancia tóxica del mes’”, dijo. “¿Por qué no se analizan estas sustancias antes de que lleguen al mercado para que podamos saber si no es probable que hagan daño al ambiente o a los seres humanos?”.

La declaración de posición aparece en línea el 25 de abril antes de la edición impresa de la edición de mayo de la revista Pediatrics.

En cumplimiento con la TSCA, las empresas deben revelar cualquier peligro conocido de las sustancias químicas utilizadas en la fabricación de productos para el consumidor, pero a diferencia de los laboratorios farmacéuticos, no se les exige realizar pruebas antes de la comercialización ni hacer un seguimiento posterior. Paulson y otros aseguraron que el sistema funciona como disuasión para que las empresas aprendieran más acerca de las sustancias porque cualquier problema encontrado tendría que ser remediado a expensas de la empresa.

“No hay requisito mínimo de datos. En serio, recompensa la ignorancia”; aseguró la Dra. Megan Schwarzman, científica investigadora de la Facultad de salud pública de la Universidad de California en Berkeley.

“La gente piensa que existe alguna supervisión general de las sustancias químicas en los productos y si son seguros, pero no es así”, agregó Schwarzman. “Necesitamos lograr que los fabricantes comprueben la seguridad y la eficacia de sus productos antes de que se comercialicen”.

Los siguientes son algunos de los cambios que sugiere la AAP:

* Los fabricantes deberían ser responsables de desarrollar información sobre las sustancias químicas que comercializan.
* La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos debería tener la autoridad para exigir datos sobre seguridad adicionales de una sustancia química y limitar o suspender su comercialización cuando exista un alto grado de sospecha acerca de su seguridad.
* El gobierno federal debería ofrecer fondos para evaluar los efectos de las sustancias químicas sobre la salud de los niños. Las investigaciones deberían incluir los efectos sobre la reproducción y el desarrollo.

Paulson aseguró que comprobar que una sustancia química sea perjudicial más allá de cualquier duda razonable es “un estándar demasiado elevado sobre la seguridad y la salud… por lo que debería haber un estándar razonable sobre el que todos podamos estar de acuerdo que solo exija algo de evidencia sobre los perjuicios o el potencial de los mismos”.

No se logró una declaración de algún vocero de la EPA.

En los EE. UU. se utilizan más de 80,000 sustancias químicas en aplicaciones comerciales, según la declaración, de las cuales unas 3,000 se consideran como “volumen de alta producción” porque son importadas al país en millones de toneladas al año. Al comienzo de esta década, se produjeron o importaron a los EE. UU. cerca de 12 mil millones de toneladas (27 billones [trillions] de libras) de sustancias químicas al año, según la declaración de la EPA.

Aún así, durante los últimos 35 años, desde la promulgación de la ley, la TSCA se ha utilizado para regular únicamente cinco sustancias químicas peligrosas, entre ellas el asbesto, la dioxina y los bifenilos policlorados (PCB).

La TSCA es tan ineficaz que hizo falta una ley distinta del Congreso para enmendarla de modo que la EPA pudiera regular el asbesto, una de las sustancias tóxicas más peligrosas”, decía la declaración de política.

Recientemente han surgido preocupaciones sobre sustancias como ignífugos, que se utilizan para fabricar desde colchones para cunas hasta sillas para automóvil y se relacionan con problemas de fertilidad y de hormonas tiroideas, así como de compuestos orgánicos volátiles (COV), que se hallan en pinturas y pegamentos y se relacionan con mareo, trastornos de la visión y problemas de memoria.

“Identificamos muchas sustancias como potencialmente perjudiciales para los niños ante todo por sus efectos para el desarrollo”, señaló Schwarzman. “Cada vez contamos con más evidencia científica sobre los efectos en la infancia, y potencialmente para toda la vida, durante estas ventanas de tiempo críticas y durante el embarazo”.

Paulson anotó que los niños y las mujeres embarazadas no se pueden usar en experimentos para medir la seguridad de los medicamentos, aunque las pruebas con animales y con cultivos celulares humanos pueden indicar toxicidad en estos grupos.

Schwarzman se muestra optimista de que incrementar la atención sobre el problema estimulará al Congreso, que tiene jurisdicción sobre la TSCA, a impulsar cambios legislativos a pesar de los problemas con los fabricantes.

“Por supuesto, habrá resistencia al cambio, sobre todo porque cualquier cosa que hagamos le costará dinero a las empresas”, dijo. “Pero el costo de no hacer nada es elevado”.

healthfinder.gov

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Mitos y verdades: consejos para quedar embarazada

Es común escuchar recomendaciones para mejorar las posibilidades de un embarazo, sin embargo ¿afecta realmente el cigarrillo, el estrés, el sobrepeso y las distintas posiciones luego de tener relaciones? ¿es verdadero o falso?

Roberto Coco, director médico Fecunditas, Instituto de Medicina Reproductiva, sostuvo que “el problema con los mitos es que ocultan verdades; lo que lleva a que la gente se cuide de algunas conductas que en verdad no está demostrado que afecten la capacidad reproductiva y no se cuide de los malos hábitos como fumar o alimentarse mal, situaciones que sí pueden demorar la concreción de un embarazo”.

Para despejar dudas y tomar conciencia, el profesional emitió una lista con los principales mitos y verdades que hay que tener en cuenta al momento de buscar un embarazo.

* No fumar mejora las posibilidades de lograr un embarazo: VERDADERO

Estudios recientes revelaron que fumar afecta directamente la fertilidad de varones y mujeres. De acuerdo a un informe de la Asociación Médica Británica, el cigarrillo disminuye un 40% las posibilidades de quedar embarazada en cada ciclo menstrual y, en el caso de los hombres, afecta la calidad espermática.

Indican que, del mismo modo, la respuesta a los tratamientos de fertilidad disminuye.

Por su parte, desde la Universidad de California apuntan que las parejas fumadoras tienen 4 veces menos posibilidades de lograr un embarazo y señalan que el tabaco está asociado a los desarreglos hormonales femeninos.

* No tomar café mejora las posibilidades de lograr un embarazo: FALSO

Si bien es cierto que la cafeína no es saludable para el organismo y que siempre es recomendable reducir el consumo de sustancias nocivas a la hora de buscar un embarazo, lo cierto es que no se pudo establecer, hasta el momento, una relación directa entre el café y la disminución de la fertilidad.

En 1990 una investigación realizada en la Universidad de Harvard examinó las consecuencias del consumo de bebidas con cafeína en mujeres que buscaban un embarazo y concluyó que tuvo muy poca influencia en el tiempo que demoraron en concebir.

De modo que la evidencia no resulta concluyente como para recomendar a las mujeres abandonar el consumo de café durante la búsqueda de un embarazo.

* Bajar de peso cuando hay sobrepeso mejora las posibilidades de lograr un embarazo: VERDADERO

El sobrepeso y la obesidad afectan la fertilidad tanto de hombres como de mujeres. En las mujeres puede verse alterada su función hormonal y su ciclo menstrual. Además, la obesidad aumenta la posibilidad de padecer diabetes, que también afecta negativamente la posibilidad de lograr un embarazo.

Un informe holandés publicado en la revista Human Reproduction coincide con un estudio realizado por la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva al indicar que una mujer obesa tiene un 26 por ciento de posibilidades de quedar embarazada frente al 45 por ciento en una mujer con una masa corporal adecuada.

Otro estudio reciente publicado en esa prestigiosa revista médica detalla que no solamente las mujeres obesas con alteraciones en su ciclo menstrual ven reducida su fertilidad, sino también aquellas que tienen un ciclo menstrual regular.

Indican que por cada unidad por encima de 29 en el índice de masa corporal la posibilidad de quedar embarazada disminuye un 4 por ciento, mientras que un índice de masa corporal entre 35 y 40 representa una disminución de la fertilidad de entre el 26 y el 43 por ciento.

* Evitar el estrés mejora las posibilidades de lograr un embarazo: VERDADERO

El estrés afecta la fertilidad de hombres y mujeres. Fue demostrado por varias investigaciones que el estrés genera lo que se conoce como “amenorrea hipotalámica”. Es que es el cerebro el que regula la función hormonal que a su vez impulsa la ovulación cada mes.

Así, un nivel alto de cortisol, dado por el estrés, afecta directamente la liberación de las hormonas necesarias para la ovulación.

Reducir el estrés en la vida cotidiana, disminuye el nivel de cortisol y reestablece la normal ovulación, cuando no son otras las causas de la anovulación.

* Luego de una relación sexual permanecer acostada boca arriba con las piernas flexionadas facilita la llegada de los espermatozoides a las trompas: FALSO

Una vez que se produce la eyaculación en el interior de la vagina, los espermatozoides llegan a las trompas en cuestión de segundos.

Es cierto que casi las tres cuartas partes del semen saldrá fuera de la vagina luego de la relación, pero eso no afectará la posibilidad del embarazo.

De modo que no es importante la posición de la mujer o el hombre en tanto que la eyaculación se produzca dentro de la vagina.

terra.com.ar

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