Embarazo y Fertilidad

 

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miércoles, julio 22, 2009

El control de la presión arterial en el embarazo

El 10% de las embarazadas sufre hipertensión durante la gestación

La hipertensión arterial es un problema sanitario que afecta a casi el 20% de la población adulta. Unas cifras de tensión elevadas de forma permanente aumentan el riesgo de sufrir problemas cardiacos, renales y cerebrales. Estos niveles se controlan mediante tratamiento farmacológico junto con medidas como ejercicio y dieta. Sin embargo, las cosas cambian cuando confluyen embarazo e hipertensión. Sus riesgos asociados tanto para la madre como para el bebé dependen de la severidad y del tipo de hipertensión. A pesar de que en la mayoría de los casos las complicaciones son mínimas, los expertos insisten en que es imprescindible un adecuado control para detectarla a tiempo.

* Autor: Por MONTSE ARBOIX
* Fecha de publicación: 9 de julio de 2009

La hipertensión arterial (HTA) en el embarazo es más frecuente en gestantes a partir de los 35 años, primerizas o con embarazos múltiples. De la misma manera, la incidencia aumenta en las mujeres que, a la vez, sufren obesidad y diabetes. Si se sigue un control adecuado, según explican los expertos de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), no tiene por qué desembocar en complicaciones graves, ni para la madre ni para el futuro bebé.

HTA y embarazo

Se considera hipertensión cuando las cifras de tensión arterial son iguales o superiores a 140/90 mmHg. Cerca del 6% de las embarazadas desarrollan hipertensión gestacional que no implica riesgo para la madre ni para el futuro bebé. Este tipo de hipertensión aparece en la segunda mitad de la gestación y se normaliza pasados unos días después de dar a luz. Esta situación, que constituye la mayoría de los casos, suele darse en embarazos posteriores y sólo un bajo porcentaje de las afectadas desarrollará hipertensión esencial en el futuro.

Otro tipo de hipertensión más grave es la que incluye otros síntomas característicos como presencia de proteínas en orina, hinchazón en manos, pies y, en ocasiones, en la cara (edemas) y retraso del crecimiento intrauterino, que es lo que se conoce como preclampsia. La eclampsia, de peor pronóstico materno y fetal, se asocia a convulsiones o coma en pacientes con signos y síntomas de preeclampsia, en ausencia de otras causas que provoquen "per se" convulsiones. En los casos más severos se asocia, además, con coma, insuficiencia hepática, renal y trastorno de coagulación que, a pesar de la gravedad, con tratamiento adecuado no producen secuelas importantes.

La hipertensión materna puede provocar en el bebé desde un retraso en el desarrollo hasta un desprendimiento de la placenta, con sufrimiento fetal y parto prematuro antes de semana 37 de gestación ya que en algunos casos la única manera de solucionar este cuadro clínico y evitar mayores complicaciones para ambos (que incluso puede ser muerte fetal) es provocar el parto.

Antihipertensivos y embarazo

Hasta el momento no hay evidencias científicas de peso relacionadas con el tratamiento de la hipertensión durante el embarazo. Por ello, los expertos insisten en que depende de la gravedad y de la presencia de daño orgánico en la madre, de la proteinuria, presencia de daño renal y de complicaciones por retardo intrauterino. Todos los fármacos que se utilizan para su tratamiento atraviesan la placenta, por lo que, en mayor o menor medida, llegan al feto y pueden disminuir el flujo sanguíneo útero-placentario.

Los fármacos más utilizados en la población adulta general no son seguros en el embarazo; así, los inhibidores del enzima de conversión (IECAs) y los antagonistas de receptores de angiotensina (ARA II) están contraindicados, de la misma manera que los diuréticos. Los fármacos antihipertensivos disminuyen la presión arterial de la madre pero no mejoran los resultados fetales. Por ello, ante una situación grave se decide poner fin a la gestación, lo que puede suponer, en algunos casos, un parto prematuro. Los fármacos de primera elección en el embarazo son los betabloqueantes, como metildopa, labetalol y la hidralazina y la clonidina.

Recomendaciones generales

Los expertos de la SEH-LELHA recomiendan a las gestantes hipertensas seguir una serie de medidas generales como llevar a cabo una actividad moderada y aumentar sus tiempos de descanso, incluyendo una siesta acostada sobre el lado izquierdo para disminuir la presión en la vena cava, lo que evita dificultar la circulación de la sangre. Además, reposar ayuda a mejorar los edemas (hinchazón de los tejidos blandos por acumulación de líquido).

También es aconsejable seguir una dieta variada rica en frutas y verduras y restringir la sal sólo en gestantes hipertensas conocidas que ya respondieron a la reducción de sal en la dieta con anterioridad, o en casos de insuficiencia renal o cardíaca. La necesidad de iniciar tratamiento farmacológico sólo debe realizarse bajo supervisión médica. Algunas veces, no obstante, durante el segundo trimestre del embarazo hay una disminución de los valores de tensión que hace posible dejar la medicación.

ANTIHIPERTENSIVOS Y LACTANCIA MATERNA

Todos lo medicamentos son absorbidos en el tubo digestivo y se distribuyen por todo el organismo, incluida la leche materna. En la mayoría de los casos, la cantidad que se excreta por la leche de la madre lo hace en cantidades tan ínfimas que no son peligrosas. No obstante, hay excepciones, como algunos antibióticos como el cloranfenicol, el metronidazol y la tetraciclina.

La cantidad de fármacos que se excreten, sin embargo, depende de muchos factores; por este motivo es recomendable consultar cada caso en particular con el especialista y evitar la automedicación. Incluso hay que tener precaución con los medicamentos tópicos, que se absorben por la piel y que también pueden llegar a la leche materna o al lactante, directamente de las manos de la madre o de la piel del pezón, si se aplican en esta zona.

En cuanto a los fármacos para tratar la hipertensión, una publicación de la Sociedad Española de Hipertensión - Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) apunta que, aunque los estudios realizados con los antihipertensivos y la lactancia son limitados, la decisión de establecer un tratamiento dependerá de la gravedad del cuadro. Los antihipertensivos como metildopa, hidralazina, captoprilo y enalaprilo, y el labetalol tienen una concentración en la leche materna insuficiente para ser considerada peligrosa.


http://www.consumer.es/

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martes, julio 21, 2009

La exposición a un contaminante común en el útero podría reducir el CI

Un estudio encontró que esos niños rendían menos en pruebas de inteligencia a los cinco años

Por Alan Mozes
Reportero de Healthday

LUNES, 20 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- La exposición fetal a niveles elevados de un compuesto contaminante atmosférico común parece amenazar el desarrollo intelectual de los niños, según sugiere un estudio reciente.

El hallazgo se basa en la experiencia de familias negras y estadounidenses de origen dominicano que viven en el área de la ciudad de Nueva York. Específicamente, indica que una alta exposición prenatal a estos compuestos (el humo de los vehículos es un ejemplo) implica un menor coeficiente intelectual (CI) para cuando el niño cumple los cinco años.

Esta relación complementa investigaciones anteriores que han sugerido que la exposición a estos contaminantes, conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) en el útero puede provocar cambios en el desarrollo que dañan la salud pulmonar y aumentan el riesgo de contraer asma infantil.

"Como referencia, la mayoría de la gente sabría que la exposición al plomo es dañina para los niños, y los efectos que vimos respecto a la asociación entre la exposición a HAP y una reducción en las puntuaciones de CI se comparan con una exposición de bajo nivel al plomo. Esto es preocupante, pues se sabe que el CI es un pronosticador del rendimiento académico futuro de un niño", explicó la autora del estudio, Frederica P. Perera, profesora del departamento de ciencias de salud ambiental de la Facultad de salud pública Mailman de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

"Y estamos hablando de contaminantes urbanos muy comunes, que se encuentran por todo EE. UU. y el mundo", añadió Perera. "Las emisiones del tráfico de vehículos de diésel y gasolina, como los autobuses, los camiones y los automóviles, son una importante fuente de estos contaminantes, al igual que el carbón usado como combustible. Entonces, la exposición sin lugar a dudas es común, no se limita a ninguna población o área, y no tenemos motivos para pensar que los efectos que vemos en nuestro estudio serían distintos para otras etnias o lugares".

Perera, que también funge como directora del Centro para la salud ambiental pediátrica de la Columbia, informa sobre los hallazgos en la edición en línea del 20 de julio y en la edición impresa de agosto, de la revista Pediatrics.

Para evaluar el impacto de la exposición a HAP en la matriz, los autores llevaron a cabo una monitorización del aire entre 1998 y 2003, durante el embarazo de 249 madres negras y estadounidenses de origen dominicano de las áreas de Washington Heights y Harlem de la ciudad de Nueva York.

Los investigadores señalaron que los padres de ninguno de los niños fumaban, lo que eliminaba ese tipo de exposición a un contaminante de la ecuación.

Las mujeres tenían entre 18 y 35 años de edad y ninguna sufría de diabetes, VIH, hipertensión, ni tenía antecedentes de uso de drogas ilegales.

Perera y colegas encontraron que 140 de los niños (poco más del 56 por ciento) habían sido expuestos a altos niveles de HAP en el útero.

Luego de ajustar un rango de factores potencialmente influyentes, como el CI de las madre y varios tipos de ambientes hogareños, los autores encontraron que para los cinco años de edad, los niños expuestos a un alto nivel de HAP en el útero puntuaban más de cuatro puntos menos en pruebas de CI de escala completa y casi cinco puntos menos en las pruebas verbales de CI.

Aunque tal evidencia sugiere que el desarrollo intelectual temprano de hecho se ve negativamente afectado por los niveles altos de exposición a contaminantes, la investigación continúa, y los niños continuarán siendo monitorizados hasta los once años, anotaron los investigadores.

Mientras tanto, Perera señala que "aparte de asegurarse de que no haya otras fuentes de contaminantes en la casa como el humo de tabaco, las familias pueden protegerse de forma proactiva al mantener un ambiente hogareño limpio y una buena ventilación del humo de la cocina, y asegurarse de que las mujeres embarazadas y los niños consuman dietas adecuadas".

Pero, señaló, "en cuanto a la exposición al aire en exteriores, esa es una cuestión para los diseñadores de políticas. No soy experta en política, pero diría que afortunadamente existen medios disponibles para abordar este problema. Éstos incluyen planes para reducir las emisiones de los vehículos, y para desarrollar las tecnologías que lo lograrían, junto a políticas que se enfocan en eficiencia energética y alternativas de energía".

Michael Jerrett, profesor asociado de ciencias ambientales de la salud de la Facultad de salud pública de la Universidad de California, en Berkeley, expresó poca sorpresa ante los hallazgos, y sugirió que una asociación entre la exposición in-útero a los HAP y una reducción en el CI es "ciertamente creíble".

"Los niños expuestos a contaminación atmosférica prenatal o in-útero debido al tráfico con frecuencia tienen un menor peso al nacer, circunferencias algo menores en la cabeza, y una variedad de resultados adversos", señaló. "Eso es ciertamente suficiente para sugerir un efecto. Y creo que cualquiera de esos resultados, si suceden suficientemente pronto en la vida, pueden afectar el desarrollo durante toda la niñez, y tener un impacto sobre la inteligencia", aseguró Jerrett.

"Por supuesto, no se pueden descartar otros factores, como los ambientes de la escuela, el hogar e incluso el barrio, que podrían afectar al CI", advirtió Jerrett. "Pero ciertamente es importante que lo investiguemos y veamos qué más revelan otros estudios".

http://healthfinder.gov/

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La depresión acarrea riesgos para el embarazo

Una afección que afecta por igual a las madres y a sus bebés podría ser más común de lo que muchos creen

Por Kathleen Doheny
Reportera de Healthday

DOMINGO, 19 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Gracias a celebridades como Brooke Shields, la depresión posparto salió del armario y se habla de ella como algo que hay que reconocer y tratar.

Pero menos conocida es la depresión durante el embarazo, un problema también común y que puede representar un riesgo para el feto, según saben ahora los expertos.

Por ejemplo, una mujer deprimida es más propensa a tener un parto prematuro, lo que incrementa los riesgos de salud para el bebé.

La depresión durante el embarazo es más común de lo que la mayoría de la gente cree, de acuerdo con el Dr. De-Kun Li, epidemiólogo perinatal reproductivo de la división de investigación de Kaiser Permanente en Oakland, California, y la Dra. Diana Dell, psiquiatra y ginecoobstetra del Centro médico de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

Una o dos de cada diez mujeres embarazadas tienen síntomas de depresión mayor, de acuerdo con March of Dimes. Las que han sufrido un episodio de depresión antes son más propensas a tenerlo de nuevo. Y Li dijo que otras podrían tener síntomas depresivos, que no llegan a convertirse en depresión clínica pero que son molestos y poco saludables.

En su estudio reciente de 791 mujeres embarazadas, Li encontró que el 44 por ciento tenía síntomas depresivos, casi la mitad de ellos severos, durante el embarazo. "No era necesariamente depresión clínica", dijo, pero tenían un estado de ánimo notablemente bajo.

Li dio seguimiento a las mujeres durante el parto y encontró que las que tenían síntomas depresivos afrontaban un riesgo cerca de dos veces mayor de parto prematuro, antes de las 37 semanas.

El parto prematuro, en sí mismo, está asociado con riesgos de salud, apuntó. "El parto prematuro es la causa número uno de mortalidad infantil", dijo. Sus hallazgos se publicaron en la edición de enero de 2009 de Human Reproduction.

"Desconocemos el mecanismo" de por qué la depresión se relaciona con el parto prematuro, señaló Li. Pero lo que sí es seguro es que "la depresión de no es una afección benigna", dijo. "Puede afectar a su bebé".

¿Qué pasa con el uso de antidepresivos durante el embarazo?

"Le digo a las mujeres que acuden a mi consultorio por depresión que las madres necesitan estar bien durante el embarazo", enfatizó Dell.

Eso puede significar tomar o no antidepresivos, apuntó. No se han realizado comparaciones cara a cara de antidepresivos durante el embarazo para determinar qué es lo más seguro, dijo, lo que dificulta saber qué medicamentos elegir, en caso de que sean necesarios.

En 2008, el American College of Obstetricians and Gynecologists actualizó su boletín, "Uso de medicamentos psiquiátricos durante el embarazo y la lactancia". En este boletín, el grupo señala que cada año en los Estados Unidos más de 500,000 mujeres embarazadas tienen afecciones psiquiátricas, como depresión, pero también otras enfermedades, que ocurrieron antes del embarazo o durante el mismo.

En el boletín, los expertos del colegio ofrecen varias recomendaciones, incluida la sugerencia de que las mujeres embarazadas eviten tomar el antidepresivo paroxetina (Paxil). En 2005, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. emitió una advertencia sobre Paxil basada en estudios que encontraron que podría incrementar el riesgo de defectos congénitos.

Otros informes encontraron que los bebés que nacen de mujeres que toman un tipo de antidepresivos conocidos como ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) podrían tener problemas respiratorios o de alimentación, de acuerdo con March of Dimes.

El boletín recomienda que el tratamiento con antidepresivos debe ser personalizado.

Pero los antidepresivos no son la única opción para tratar la depresión durante el embarazo, dijo Dell. Otras opciones incluyen la terapia cognitiva o terapia hablada. A algunas mujeres les podría beneficiar encontrar un grupo de ayuda, de acuerdo con March of Dimes. Y si una mujer tiene el tipo de depresión conocido como trastorno afectivo estacional, que reaparece en otoño e invierno cuando hay menos luz solar, la fototerapia también podría ayudar, de acuerdo con March of Dimes.

Lo que es crucialmente importante, de acuerdo con Li y Dell, es que si una mujer está embarazada y piensa que está deprimida debe alertar a su médico. Juntos, pueden sopesar las ventajas y las desventajas del tratamiento y decidir lo que podría ser mejor para ella y su bebé.

http://healthfinder.gov/

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domingo, julio 19, 2009

A las treinta semanas en la matriz, ya se forma memoria

Un estudio encuentra que los fetos mostraban una memoria a corto plazo de diez minutos en esta etapa del desarrollo

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 15 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los fetos de apenas treinta semanas podrían ya poseer memoria a corto plazo, informan investigadores holandeses.

"Se trata del próximo paso hacia un mejor conocimiento en el desarrollo del sistema nervioso central del feto", apuntó el coautor del estudio, el Dr. Jan G. Nijhuis, director del Centro de genética, reproducción y salud infantil del Centro médico de la Universidad de Maastricht en los Países Bajos. "Buscamos desarrollar un 'examen neurológico intrauterino', que podría ser usado en los fetos en riesgo".

Aunque se piensa que la memoria se desarrolla mientras el bebé sigue en la matriz, se sabe poco más acerca del fenómeno.

"Ver si en el útero ocurre aprendizaje es una idea bastante nueva", apuntó el Dr. Russell Fothergill, profesor asistente de obstetricia y ginecología del Colegio de medicina del Centro de ciencias de la salud Texas A&M y director de atención ambulatoria en Scott & White.

Los autores reclutaron a 93 mujeres holandesas embarazadas, y luego midieron las respuestas fetales a estimulación "viboacústica" repetitiva. El informe aparece en la edición de julio y agosto de la revista Child Development.

Nijhuis explicó que "usamos un estimulador vibroacústico que lleva a un estímulo combinado de vibración y sonido". "Los estímulos se aplicaron al abdomen materno por encima de las piernas del feto, durante un periodo de un segundo cada treinta segundos. Contamos el número de estímulos tras el cual los fetos ya no respondían".

Cuando el feto hace el cambio hacia la falta de respuesta, se ha "habituado". Reconoce que el estímulo es seguro.

Los autores señalaron que la habituación es una forma de aprendizaje, y que requiere un sistema nervioso intacto.

"[La habituación] en su forma más sencilla se relaciona a la manera en que pensamos que los humanos aprenden", aseguró Fothergill.

Según la información de respaldo del artículo, el primer estudio en observar la habituación fetal se llevó a cabo en 1925 e involucró que se tocara el claxon de un coche repetidamente. Desde entonces, se han realizado estudios similares con cepillos dentales eléctricos y timbres de puertas, además del estimulador vibroacústico.

En este estudio, se expuso a los fetos a estimulación vibroacústica a las 30, 32, 34, 36 y 38 semanas de gestación.

Los fetos tan pequeños como de 30 semanas demostraron memoria a corto plazo de diez minutos, y los fetos de 34 semanas parecieron recordar la información que habían almacenado cuatro semanas antes, aseguraron los autores.

El nivel de estimulación que los fetos recibieron en este estudio parece relativamente alto, expresó otro experto.

"Estoy casi seguro que el bebé lo escuchaba con mucha claridad, y tal vez muy alto", afirmó el Dr. Richard O. Jones, profesor asistente de obstetricia y ginecología del Colegio de medicina del Centro de ciencias de la salud Texas A&M, y director médico de obstetricia de Scott & White. "Casi desearía poder hacer un ultrasonido para observar al bebé mientras recibía estos ruidos altos. No me sorprendería ver al bebé colocarse las manos sobre los oídos".

Y por supuesto, los médicos usan de forma rutinaria diversos métodos de estimulación para asegurarse de que el bebé está vivo y activo en la matriz.

"Una de las cosas que hacemos para vigilar la salud de un embarazo es pedir a la madre que cuente las patadas del bebé. Nos gusta ver diez movimientos en un periodo de dos horas, y la mayoría de las madres observan diez movimientos en unos veinte minutos, sobre todo si lo cronometran tras la cena", señaló Jones.

Añadió que tras leer este estudio, si una madre se queja de que su bebé no se mueve lo suficiente, una de las cosas que podría sugerir es que baje el volumen.

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miércoles, julio 01, 2009

Una de cada cinco mujeres españolas consume alcohol durante el embarazo, a pesar de los riegos que supone para el bebé

La campaña 'Un embarazo sin' alerta de estos riesgos

Madrid, 30 de junio 2009 (mpg/AZprensa.com)

Una de cada cinco mujeres españolas bebe alcohol durante el embarazo, a pesar de que este consumo, "en cualquier cantidad y gradación", puede acarrear daños daños en el desarrollo mental y físico del bebé como los asociados al síndrome alcohólico fetal, un problema que aparece en uno de cada 1.000 recién nacidos en nuestro país, según destacó el profesor José Manuel Bajo Arenas, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), en la presentación en Madrid de la campaña 'Un embarazo sin'.

Según el doctor Bajo Arenas, las mujeres no deben beber nada de alcohol "ni antes, ni durante, ni después del embarazo", es decir, durante la lactancia, prestando especial atención a esta recomendación en el periodo comprendido "entre la fertilización y el fin del desarrollo del embrión", ya que es en este momento en el que el alcohol "puede hacer mas daño al feto".

De no cumplirse, el bebé corre el riesgo de nacer con el denominado síndrome alcohólico fetal, que se manifiesta con retraso físico y mental, alteraciones craneoencefálicas y problemas articulares, que cambiarán en el menor su forma de andar. Además, este síndrome hace que el niño nazca con bajo peso, los ojos alargados y estrechos y sin prominencia en los pómulos.

"Lo más vulnerable del bebé es el sistema nervioso, por lo que será lo más afectado, generando nerviosismo, menor capacidad de aprendizaje y memoria deteriorada. De cualquier modo, el alcohol dañará al órgano que se esté formando en este momento", apuntó.

También desaconseja que la madre beba durante la lactancia, ya que todo el alcohol que consuma pasará al bebé que, con pocas dosis, presentará los síntomas de la embriaguez, como la irritabilidad.

Para evitar estos problemas, se debe evitar la bebida durante estos periodos o dejar de beber cuanto antes cualquier tipo de consumición alcohólica y al cualquier cantidad, ya que se desconoce con cuantas copas comienza a causar prejuicios. "Las bebidas de baja gradación, como el vino o la cerveza, no son aconsejables", acotó.

http://www.azprensa.com/

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